Técnica:video. Libro sobre el panorama del video arte argentino.Texto por Matias Capelli. Olmo ediciones, 2009

Una estación espacial en la que un científico se dedica a grabar el vacío circundante, a almacenar las ondas que llegan desde los lugares y tiempos más diversos y remotos. Tal es la escena principal alrededor de la cual orbita el resto, el nervio central del largometraje en el que viene trabajando Mateo Amaral desde hace varios años, y del cual el video Almacenado libros constituye uno de sus asteroides. Se trata de una extensa animación de “ciencia ficción abstracta” compuesta por fragmentos independientes que logran hilvanarse a partir de las resonancias de ciertos vectores que Amaral, sin prisa pero sin pausa, va detectando y volviendo a reformular. Retazos de imagenes y sonidos: videojuegos Arcade ( y arcaicos) como Another World, paisajes herzogianos imponentes y fondos de pantalla posapocalípticos de ciencia-ficción, y algunos tramos que tienden decididamente hacia la abstracción. Pero en todos y en cada uno no deja de poner en evidencia las fallas de la tecnología: chispazos de estática, intermitencias, video y sonido hipercomprimidos a baja definición, el balbuceo disléxico de maquinas extemporáneas. Ese uso algo desconfiado y, porque no, algo destartalado de la técnica es similar al que Amaral suele adoptar, también, en su trabajo con Oligatega Numeric, el colectivo artístico del cual forma parte.

Almacenado libros es una pieza de ruidismo por momentos opaco, una de las más refractarias a la dimensión narrativa dentro de una serie mayor (el largometraje) que, en cambio, tiende cada vez más hacia personajes de contornos reconocibles, escenas y relatos mas consistentes. En este video es la escala de la distorsión lo que tensa el arco que imanta las imágenes y los sonidos en su sucesión temporal; una válvula defectuosa o una mano inquieta -la del científico encerrado en la estación espacial, la de Mateo Amaral- que parece nunca quedarse demasiado tiempo sin reorientar la antena. Como si cierta información se escondiera en el ruido, en la interferencia, almacenada azarosamente, los pixeles de colores planos revientan, se aceleran, erráticos, con incertidumbre binaria cuando el soft es forzado por quien lo manipula a cometer errores; las partículas se disuelven fluidas, se desintegran, se mueven como sombras de colores. Recuerdos de bosques y de ciudades supuran y se sobreimprimen en un disco rígido de clusters defectuosos: una fenomenología de la percepción audivisual para consolas de 8 bits.